Page 160 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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—Maldita sea —masculló Demetrio—. Qué gran
momento.
Desde que había puesto el pie en Posidonia,
Meleagro estaba de un humor de perros. Durante
muchos años había mandado una falange de sarisas
como igual jerárquico de Crátero y Pérdicas, y como
superior de Ptolomeo y Seleuco. Todos esos aduladores
habían medrado más que él, el único que se atrevía a
decir lo que pensaba delante del rey. Ahora Ptolomeo
era sátrapa de Egipto y Seleuco gobernaba las
provincias limítrofes con la India, mientras que
Pérdicas, también conocido como el Adonis, se había
convertido en regente de Macedonia. Y Crátero, el
hombre al que más odiaba Meleagro, ocupaba ante
Alejandro el puesto de lugarteniente que antaño había
desempeñado Parmenión. ¿Y qué había sido de
Meleagro, que había luchado en tantas batallas como
ellos, había recibido más de diez heridas de guerra y se
había pateado más de cien mil estadios? jefe de los
puñeteros mercenarios! Podría haberse tomado su
nuevo puesto en Italia como un ascenso, ya que ahora
tenía a mas de cinco mil hombres bajo su autoridad.
Pero para él mandar sobre griegos en vez de
macedonios era como ser un corcel de pura raza
ejerciendo de semental en un cercado lleno de burras.
Aquella mañana, a falta de algo mejor que hacer,
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