Page 276 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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abrió  y  aparecieron  varios  miembros  de  la  Guardia

            Real armados con espadas. Demetrio reculó asustado,


            convencido de que su destino ya se había decidido y de

            que  los  iban  a  ajusticiar  allí  mismo;  pero  Euctemón

            dijo:



                  —Es por la conjunción de la Luna y el cometa.


                  Demetrio  quería  tranquilizarse  y  creer  que  su

            hermano  tenía  razón.  Aunque  Alejandro  había

            mostrado  aparente  interés  por  los  cálculos  de


            Euctemón,  Demetrio  sentía  una  gran  desconfianza

            hacia  los  poderosos  y  sabía  que  para  el  rey  de

            Macedonia ellos dos eran como insectos a los que podía


            dejar que revolotearan o aplastar de un sopapo.


                  Escoltados por dos hileras de guardias se dirigieron

            hacia la ciudad. Una vez intramuros, los condujeron a


            una mansión de piedra que se alzaba a poca distancia

            del templo de Atenea. El ala oeste estaba rodeada de


            andamios,  y  aunque  ya  se  había  puesto  el  sol  los

            obreros  seguían  trabajando  a  la  luz  de  lámparas  y

            antorchas.  Entraron  en  la  casa.  Mientras  caminaban


            hacia el patio interior, Demetrio echó un vistazo a los

            frescos que decoraban las paredes. Aunque la técnica

            no  tenía  la  maestría  de  las  pinturas  de  la  Pecile,  el


            pórtico del ágora de Atenas, las imágenes resultaban

            más alegres y espontáneas. Era evidente que los nobles

            helenizados de la ciudad estaban muy orgullosos de



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