Page 297 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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rato, señor? Es la postura sagrada del dios Nabu. Y
Nabu es el señor de los cielos, así que es natural que ese
hombre comprenda sus secretos. —¿Qué va a ocurrir?
¿Ícaro va a caer sobre nosotros?
—He trazado tu horóscopo, señor —dijo Kalba
hurtándole la mirada, como solían hacer los
babilonios—. Me habla de muerte cercana. Y tú eres el
soberano del mundo, así que los cielos simbolizan en ti
el...
—Entiendo —le interrumpió Alejandro. Después se
volvió a Pérdicas y le apretó el hombro—.
Parece que nuestra aventura se va a acabar.
—Eso parece —respondió Pérdicas. Lisanias no
sabía cómo interpretar su expresión. Más que asustado
parecía casi aliviado.
—Antes de que Ícaro nos aplaste, tengo el deseo de
cabalgar contra los romanos al frente de los
Compañeros, como hice contra Darío. ¿Me
acompañarás, hermano?
—Por supuesto, Alejandro.
—¿Vendrás conmigo en mi última carga a lomos de
Amauro? Pérdicas tragó saliva. A la luz de la luna, a
Lisanias le pareció ver que los ojos se le humedecían.
—Estoy seguro de que no será la última, Alejandro.
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