Page 416 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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visto un año antes en el Senado.
—Tú eres Eshmunazar, el embajador de Cartago,
¿verdad? —le preguntó en griego.
El cartaginés sonrió e inclinó la cabeza.
—Veo que gozas de una memoria excelente —
respondió en el mismo idioma—. Por lo que sé, tú
debes de ser el tribuno Gayo Julio César, vencedor de
Alejandro —añadió con cierta zumba, aunque su
sonrisa amistosa demostraba que su comentario sólo
pretendía ser divertido.
—¿Tan pronto ha llegado mi fama a Cartago?
—Lo cierto es que aunque el rumor es un espíritu
alado, ni siquiera él puede ir y venir tan rápido —
reconoció el embajador—. Son comentarios que me han
llegado en la propia Roma. Pero tengo entendido que
sólo te enfrentaste a fuerzas de infantería.
—Así es.
—Lo sospechaba. Oh, qué falta de cortesía la mía.
Permite que te presente a estos dos jóvenes que me
acompañan.
Con el cartaginés venían dos hombres de piel aún
más oscura que la suya y cabello crespo y negro. Eran
bajos, delgados y fibrosos, y vestían sencillas túnicas
pardas. Eshmunazar le explicó que eran númidas,
nativos de la región que se extendía al oeste de Cartago,
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