Page 447 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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sospechaba como él que Alejandro podía estar
enfermo, nadie se atrevió a expresarlo en voz alta.
—No prevé los hechos porque cree que sólo con su
nombre le basta para ganar batallas —dijo Antígenes.
—Estando él presente en el campo, nunca ha sido
derrotado —les recordó Peucestas.
—Porque siempre ha tenido un gran general a su
lado. En Queronea estaba su propio padre. En Iso y
Gaugamela tuvo a Parmenión, y desde entonces
Crátero le ha sacado las castañas del fuego.
—¡Es verdad! Nos hace falta Crátero. ¿Dónde
demonios lo tiene Alejandro? —dijo Átalo.
Pérdicas se volvió hacia su cuñado como si le
hubiera picado una avispa.
—¿Qué falta nos hace Crátero? ¡Yo estoy aquí!
Los demás se cruzaron miradas significativas.
—Con todos mis respetos, Pérdicas —dijo Átalo—,
compararte con Crátero es como poner a Áyax al lado
de Aquiles. Igual que los aqueos necesitaron a Aquiles
para tomar Troya, nosotros necesitamos ahora a
Crátero para vencer a los romanos.
Pérdicas se quedó estupefacto. ¿Por qué decía eso
precisamente su cuñado? ¿Qué le había prometido
Crátero, con cuánto dinero o propiedades lo había
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