Page 450 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 450

Alejandro sin saber muy bien adónde ir, pero ahora ya

            tenía una idea. Necesitaba montar a caballo y galopar


            como el viento hasta que se le pasara la ira o reventara

            su montura.


                  —Siempre  es  lo  mismo  —respondió,  más  para  sí


            que para su sobrino—. Siempre están esperando a que

            los  hombres  a  mis  órdenes  cometan  un  error  para

            echarme las culpas. ¿De qué valen las heridas que he


            recibido  sirviendo  a  Alejandro?  ¡De  nada!  ¿Quién  se

            acuerda de que casi me mataron en Tebas por saltar la

            empalizada el primero? ¡Nadie! No, sólo se empeñan


            en decir que lo hice sin pensar y sin esperar la orden de

            Alejandro,  todo  para  quitarme  el  mérito.  ¿Y  lo  de

            Halicarnaso? Ya estarás aburrido de escucharlo.



                  —¿Qué pasó en Halicarnaso?


                  —Ah, ¿no te lo han contado? ¡Qué raro! Sí, intenté

            repetir  el  ataque  sorpresa  de  Tebas,  pero  ese  hijo  de


            perra de Memnón era muy listo y nos destrozó. Como

            era un asalto nocturno, algunos de los hombres habían

            bebido vino. Luego anduvieron diciendo por ahí que


            íbamos todos borrachos, pero era una sucia mentira. ¡Y

            que  además  se  atreva  a  decirlo  ese  perro  ebrio  de

            Meleagro! Han pasado más de quince años, pero aún


            me lo echan en cara a la menor ocasión. ¿Es que no he

            hecho nada de mérito desde entonces? ¿Y Gaugamela,

            y Sogdiana, y la campaña de la India?



                                                              450
   445   446   447   448   449   450   451   452   453   454   455