Page 442 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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asientos para mostrarle su respeto. Normalmente ellos
se iban mientras que él se quedaba en la tienda, y no al
contrario.
—¿Para qué demonios nos ha hecho venir a esta
mierda de reunión? —preguntó Meleagro—.Yo no he
entendido nada.
Se levantó un coro de voces destempladas, algunas
muy críticas con Alejandro. Curiosamente, las mismas
que acababan de manifestar con más vehemencia su
confianza en él.
—¡Ha despachado esta reunión sin más, como si
fuéramos simples soldados rasos! —exclamó
Antígenes—. ¡Ni siquiera ha escuchado nuestras
opiniones!
El hermano de Pérdicas meneó la cabeza.
—Si cree que decir que había una legión entera en
aquella batalla va a servir de algo, estamos apañados.
—No es tan mala idea —dijo Perseo, general del
sexto batallón—. Siempre que se exagere, los soldados
se tragan cualquier cosa.
—Sí, por eso andan diciendo por el campamento
que los romanos son una cabeza más altos que nosotros
—respondió Alcetas—. Os aseguro que la moral del
ejército no es tan buena como Alejandro piensa.
—¡Oh, pero él cree que la va a subir por las nubes
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