Page 468 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
P. 468

—Y lo es. Estoy casi seguro de que nunca conspirará

            con los demás generales en mi contra. —Entonces ¿por


            qué le has enseñado ese mensaje que decía cosas tan

            horribles  de  ti?  —Prefiero  que  él  se  entere  de  ellas

            delante de mí para poder desmentirlas. Pero no puedo


            contarle lo que me pasa. Crátero es ambicioso. En ello

            está su virtud. Por eso nunca se ha conformado con ser


            un buen general, ni siquiera un gran general. Siempre

            se ha empeñado en ser el mejor, el que más valor instila

            en sus tropas, el que mejor las despliega en el campo


            de batalla, el que más vela por sus soldados cuando

            marchan por tierras extrañas. Por eso es mi general más

            capaz, y por eso yo tengo que ser mejor que él.


                  Lisanias  asintió.  Eso  lo  comprendía.  El  rey  de


            Macedonia  tenía  que  ser  el  primero  en  todo.  Así  le

            había pasado a Filipo. Estaba rodeado de leones como


            Parmenión,  Antípatro,  Polipercón  y  Antígono,  pero

            había  demostrado  que  descollaba  entre  todos  ellos

            como  guerrero.  Cabalgando  al  frente  de  los


            Compañeros  había  recibido  tantas  heridas  que  a  los

            cuarenta años era tuerto y cojo y su cuerpo se había


            convertido  en  un  alfiletero  lleno  de  pinchazos  y

            cicatrices. Pero además había cazado más jabalíes, osos

            y  leones  que  sus  generales.  Había  matado  a  más


            hombres. Había bebido más vino y comido más carne.

            Había  fornicado  con  más  mujeres  y  efebos.  Había




                                                              468
   463   464   465   466   467   468   469   470   471   472   473