Page 463 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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en Babilonia, cuando volvimos de la India?
—Es verdad, Alejandro.
—Y puedo asegurarte que no le temo a nada,
Crátero. Quien me acuse de superstición está muy
equivocado. No les tengo miedo a los dioses ni a los
dáimones. Me da igual que se me aparezca toda la corte
de Zeus Olímpico junto con el séquito infernal de
Hades, los vástagos monstruosos de Poseidón y los
perros de Hécate, ¿comprendes?
—Claro.
—Y nadie me ha vuelto a ver borracho desde
Babilonia. Pregúntale a quien quieras y lo sabrás.
—Tranquilízate —dijo Crátero, retrocediendo un
poco en el asiento, porque Alejandro se le estaba
echando encima—. Sé que no le tienes miedo a nada.
Es tu nombre el que infunde temor. — El general sonrió
al recordar algo—. Incluso esos pueblos cuyo nombre
ignorabas te temen. Los pelignios te han consagrado
una estatua en uno de sus templos.
Alejandro respiró hondo. Era evidente que Crátero
quería cambiar de tema para mitigar su ira.
—Debo decir —prosiguió el general— que te han
representado con barba. Ese Alejandro se parece más a
mí que a ti mismo.
Alejandro se levantó del taburete y se acercó a la
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