Page 625 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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—¿Qué has dicho?
—No lo sé. Me ha venido a la mente esa palabra.
Creo que los chamanes son esos hombres sabios a los
que te refieres.
—Me gusta la palabra. Tal vez tú mismo eres un
chamán, ¿no crees? Por tu pelo y tus ojos, es evidente
que procedes del Septentrión, quizá de Thule o incluso
de Hiperbórea —dijo Aristóteles. Unos días antes,
Néstor le había hablado de su amnesia y le había
confesado que no sabía de dónde era.
—No llevo tatuajes.
—Eso no es importante. No consta que Pitágoras
tuviera tatuajes, y sin embargo era capaz de recordar
varias vidas y viajar con el espíritu a dos lugares
distintos a la vez. Y tampoco los tenía mi maestro
Platón.
Al mencionar el nombre de Platón, Aristóteles bajó
la voz, y Néstor se dio cuenta de que era ahí donde
quería llegar de nuevo después de tantos rodeos.
—Creo que escribes rápido —añadió el sabio.
—Bastante.
—Mis ojos ya no me permiten anotar mis propias
palabras. ¿Lo harás tú por mí? —Aristóteles le señaló
un estante. Allí había una bandeja de madera con
recado de escribir: cálamos, tinteros de cobre, una
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