Page 626 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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salvadera y un rollo de papiro.
¿Un testamento? Aristóteles estaba más lúcido que
otros días, y su respiración no sonaba tan trabajosa.
Néstor se preguntó si no sería la mejoría que precede a
la muerte.
—Será un honor —dijo, acomodándose el papiro y
mojando el cálamo en el tintero—. Puedes empezar.
¿Te he dicho ya que he soñado con mi maestro
Platón?
—Sí.
—Se me ha aparecido aquí mismo, donde estás tú,
sólo que de pie. Estaba igual que cuando lo conocí, un
hombre casi tan alto como tú y con las espaldas de un
pancraciasta. ¡Ah, y yo podía verlo con la claridad de
antaño, y no como ahora, que todo está envuelto en
niebla! Me dijo que no debía olvidar sus palabras, y que
tenía que transmitírselas a Alejandro. Apúntalas, pues.
—Estoy listo.
—Me dijo: «De este modo se conservó y no se perdió
el mito de Er. Y también os salvará a vosotros si
obedecéis sus enseñanzas, para que atraveséis con bien
el río de la destrucción y el olvido. Cuéntalo,
Aristóteles. Cuéntalo y salva a todos».
Néstor escribió aquellas palabras.
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