Page 808 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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Circeo.


                  —Entonces,  ¿por  qué  le  has  descubierto  justo

            ahora?



                  —Esta noche yo mismo pasaré por cada batallón a

            dar instrucciones personales a cada general, y tengo a

            bastantes hombres haciendo preparativos en el campo.


            Quiero  controlar  la  información  que  les  llega  a  los

            romanos  —dijo  Alejandro.  Después  tomó  el  papiro

            lacrado  de  la  mesa  y  añadió,  dirigiéndose  a


            Mirmidón—:  ¿Puedo  pedirte  que  hagas  llegar  este

            despacho a quienes debe llegar?


                  El Rey del Bosque tomó el papiro y se lo enganchó


            bajo el cinturón con una sonrisa irónica.


                  —Si me lo pides con tanta amabilidad, tus deseos

            son órdenes, Alejandro.


                  Sin  decir  más,  Mirmidón  salió  de  la  tienda.


            Alejandro  pidió  a  los  pajes  que  también  esperaran

            fuera. Cuando se quedaron a solas, Néstor preguntó al

            rey:


                  —Siempre  has  sido  cortés,  pero  ¿tanta  deferencia


            con Mirmidón? Me resulta curiosa.


                  —Aunque lo veas vestido con un humilde sayo, es

            un hombre orgulloso. A su manera es un rey, aunque


            nunca haya llevado corona. Y he llegado a un acuerdo

            con él.



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