Page 804 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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rey era raro, y el secretario había desviado la mirada y
se había rascado bajo la nariz, un gesto nervioso poco
habitual en él.
—Claro que no, Alejandro. He creído que no me
necesitabas.
—Pues te necesito. Quiero dictarte un despacho. Es
importante.
Eumenes se sentó a una mesa. El propio rey
desenrolló un papiro y le entregó un cálamo y un
tintero.
—¿Estás listo, Eumenes?
—Sí.
—Empieza: «Informe del agente Sinón para
Heracles‐Melqart». Néstor frunció el ceño y se quedó
mirando a Lisanias. Éste asintió con un gesto casi
imperceptible de la barbilla.
—¿Qué significa esto, Alejandro? —preguntó
Eumenes—. No lo entiendo.
—Ya lo entenderás, mi fiel amigo —dijo Alejandro,
situándose a la espalda del secretario real y apoyándole
ambas manos en los hombros—. Sigue copiando:
«En el anterior despacho se detallaba la formación
previsible de las tropas de Alejandro para la inminente
batalla contra los romanos. Se informa ahora de sus
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