Page 818 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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retener la batalla en el centro para clavarnos su
caballería como un puñal, va a llevarse una sorpresa
cuando descubra que su centro se ha desplomado.
Papirio miró a Gayo y añadió con una sonrisa
sarcástica:
—El tribuno Gayo Julio nos mostró el camino para
vencer a los macedonios en el monte Circeo. Ahora
gozamos de una ventaja que entonces no se tenía:
superioridad numérica. Aprovechándola, formaremos
las ocho legiones del centro con el doble de la
profundidad habitual. Eso nos dará un empuje que ni
sus famosas sarisas podrán resistir.
El dictador arrastró los rectángulos rojos contra los
amarillos y los dispersó. Mientras, Gayo Julio realizó
unos rápidos cálculos. Si quería doblar la profundidad
de las legiones, lo más lógico sería hacerlo colocando
las dos centurias de cada manípulo una detrás de otra,
y no en paralelo. Eso supondría cincuenta y ocho
hombres de profundidad por sesenta de frente. El taco
rectangular no era una mala imagen, puesto que los
sesenta hombres del frente guardaban menos
separación lateral entre ellos que con los de atrás y
ocupaban por tanto menos espacio. En cuanto a los mil
quinientos rorarios de cada legión, tendrían que
aglomerarse en sendas nubes por delante y por detrás,
y colarse por entre las filas mucho antes de que las
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