Page 820 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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romanos tenían veinticinco mil hombres más que los
macedonios.
Y había otra cosa que Papirio también se callaba.
Seguramente no se atrevía a desplegar del todo a las
legiones, pues eso habría supuesto un frente de más de
dos millas, sin contar con la caballería de las alas. El
dictador que presumía de su puño férreo no se sentía
capaz de controlar una distancia tan amplia.
—De ese modo —prosiguió el dictador—, en los
flancos tendremos a la Primera y la Segunda, las más
veteranas, con veintinueve hombres de profundidad.
Suficientes para derrotar a todo lo que nos pueda
oponer Alejandro por ese sector.
»Cuando su infantería de línea se desplome, las alas
de su ejército perderán contacto y cundirá el pánico
entre ellos. Es posible que su caballería sea superior a
la nuestra. Sólo le pido a mi magister equitum que
aguante el terreno el mayor tiempo posible.
—No sólo aguantaremos —dijo Espurio
Postumio—. Nuestros équites aniquilarán a los
Compañeros.
Lo que significaba, pensó Gayo, que el dictador iba
a desplegar a la caballería romana en el ala izquierda y
a la aliada en la derecha, a la inversa de lo habitual. No
le parecía mal. Tal vez los équites no serían capaces de
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