Page 817 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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—En ese caso sería una buena ocasión para atacar
sus flancos y envolverlo —dijo Fabio Máximo, que
había conseguido que lo nombraran tribuno de la
Quinta. Todo el mundo sabía que era quien ejercía el
mando efectivo de esa legión a través de su general,
Quinto Aulio Cerretano.
—¡No! —contestó Papirio—. Los informes de
nuestros exploradores y este último despacho sólo me
confirman en lo que ya había decidido.
El dictador se levantó. Mientras hablaba, fue
colocando los rectángulos rojos frente a los amarillos;
pero, en vez de hacerlo ofreciendo al enemigo el lado
más largo, eligió el corto. Gayo pensó que se había
equivocado, pero aunque tenía el rostro colorado no
parecía estar borracho. De ese modo colocó ocho tacos,
entrelazando los cuatro que representaban a las
legiones romanas y los cuatro marcados con tachuelas
de bronce para indicar las legiones auxiliares. Su frente
ocupaba la misma extensión que el centro de
Alejandro, aunque con mucha más profundidad.
Después puso dos legiones más en cada ala y dejó la
última aparte. Ya se había decidido que la Séptima se
quedaría vigilando el campamento.
—¡No les golpearemos en los brazos ni en las
piernas, sino en el corazón! —dijo Papirio, en un tono
retórico que sorprendió a Gayo—. Si Alejandro espera
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