Page 815 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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siete jefes de las legiones romanas y los seis generales
de las aliadas.
Sobre la mesa, el magister equitum había
desplegado los tacos cuadrados y rectangulares que
representaban el ejército de Alejandro, con la misma
formación que había desplegado esa mañana al ofrecer
batalla. La falange en el centro, tropas griegas detrás
como reserva y caballería a ambos lados, con los
Compañeros en el ala derecha.
Llevaban un largo rato discutiendo de cuestiones
diversas, entre ellas problemas logísticos que, en
opinión de Gayo, no deberían tratarse en una reunión
de tanto rango, pues para eso ya estaban los tribunos y
los centuriones. Por fin, un oficial de la Primera Legión
se acercó al dictador y le entregó un papiro enrollado y
lacrado. Gayo pensó que Papirio debía estar esperando
aquello, probablemente un informe de última hora de
los exploradores.
—Esto nos lo acaba de entregar nuestro aliado
Eshmunazar —dijo el dictador.
Condenado cartaginés, pensó Gayo. Había venido
como una mosca, pegado al ejército romano con la
excusa de ejercer de intermediario e intérprete con la
caballería númida.
El dictador rasgó el lacre, pasó los ojos por el papiro
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