Page 825 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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para quedar más cerca del campamento romano; o
Alejandro había decidido ponerlos en reserva tras el ala
derecha y no detrás de la izquierda.
A unos cien pasos a su derecha había estacas en las
que ondeaban gallardetes rojos marcados con
números. El día anterior no había visto ningún
banderín; debían haberlos plantado por la tarde, o por
la noche a la luz de la luna.
—Hay treinta y cinco codos entre cada banderín
más menos dos codos —dijo Euctemón sin volver la
cabeza.
—¿Qué significa eso? —preguntó Demetrio.
—Eso es lo que ocupa una compañía de sarisas con
dieciséis hombres de frente —dijo Filo, que caminaba
detrás de él.
—¿Qué pintan aquí las compañías de sarisas, por
detrás de nosotros?
—No lo sé, pero cuenta los banderines.
Demetrio lo hizo. Había siete gallardetes rojos.
Entre ellos cabían seis compañías, lo que hacía un
batallón. Más adelante había siete banderines azules,
algo más alejados de ellos, y conforme siguieron
avanzando vio otros amarillos, aún más cerca del
monte, pero no le dio tiempo a contarlos porque les
adelantó un escuadrón de exploradores, seguidos por
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