Page 828 - Negrete Javier - Alejandro Magno Y Las Aguilas De Roma
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soportaran las primeras filas de infantería pesada.


                  Que, por lo visto, eran ellos.


                  —¿No decíais que no íbamos a estar en el frente? —


            dijo Demetrio, volviéndose hacia Cíclope.


                  No  era  el  único  que  murmuraba.  Pero  los

            comentarios que  se  oían  entre  los  demás  no  eran  de

            preocupación, sino de alegría, y muchos empezaron a


            golpear  las  conteras  de  las  lanzas  en  el  suelo  para

            manifestar su júbilo. Los rumores corrían de un lado a

            otro, pues si había algo que les gustaba a los soldados


            era saber qué pasaba y dónde estaban ellos. Al cruzarse

            las  informaciones,  Demetrio  se  enteró  de  que  a  la


            derecha  tenían  a  los  cuatrocientos  espartanos  y  a  la

            izquierda  a  los  dos  mil  hipaspistas.  Todo  el  mundo

            conocía  las  formaciones  habituales,  y  sabía  que  los


            hipaspistas  solían  colocarse  en  el  ala  derecha  de  la

            infantería,  en  contacto  con  los  jinetes  de  Alejandro.


            ¿Qué estaba pasando? Demetrio no comprendía nada,

            pero los hombres sonreían y algunos entrechocaban los

            escudos entre carcajadas.


                  —¡Entre los espartanos y los hipaspistas! —exclamó


            Cíclope—. Estamos en el sit¡o de honor, sin duda.


                  —Mirad ahí delante —dijo Cérdidas, al que le había

            correspondido  formar  a  la  izquierda  de  Demetrio,  y


            que parecía tan exultante como los demás.




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