Page 278 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


          emoción,  era  como  la  muerte.  No  sobreviviría  a  una

          auténtica  caída.  Si  se  tropezaba  y  caía  de  bruces,  se  le


          partirían los huesos frágiles y no se recobraría nunca. Los

          cuerpos humanos no estaban diseñados para tener cuatro

          metros y medio de altura.


                 El plan de Carlotta era perfecto, y Cincinnatus y ella


          lo ejecutaron a la perfección. Salvo por el miedo, Bean no

          sufrió  ningún  daño.  Ni  siquiera  magulladuras  ni


          músculos resentidos, tan suave fue su descenso en el piso

          del Sabueso.


                 Solo cuando estuvo en su sitio comprendió que no


          tenía un ordenador al lado.


                 —Carlotta —dijo—, no podemos irnos hasta que esté

          conectado para controlar el Sabueso. Tráeme mi holotop.


                 Ella se rio.


                 —Sabemos cómo pilotas, padre. Eres diestro, pero la

          trayectoria que usaste en nuestros viajes te mataría. Te


          llevará Cincinnatus, y el viaje no durará una hora sino

          casi todo un día. Así que acomódate y duerme.


                 —¿Con Cincinnatus pilotando la nave?



                 Pero Bean se permitió sentir alivio en vez de fastidio.

          Había pilotado el Sabueso desde una posición estable en

          la bodega de la Heródoto. Una vez dentro del Sabueso, su


          posición  no  sería  estable.  Experimentaría  todos  los


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