Page 280 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card
la luz solar en forma muy convincente. Bean tuvo la
vertiginosa sensación de haber regresado a la Tierra.
Luego vio que el mundo se curvaba hacia arriba en
ambas direcciones, y formaba un techo claramente
visible, con árboles, prados y pequeños lagos o estanques.
Pero volaban aves (¿alguien había mencionado las aves?)
y aunque los árboles eran de mundos fórmicos, Bean
nunca había sido un experto en árboles terrícolas. Para él
era un bosque y punto. El verdor le quitó el aliento; los
extraños colores parecían armonizar.
No era un planeta, pero se parecía bastante. Nunca
había pensado que volvería a pisar un mundo viviente.
Carlotta y Cincinnatus habían improvisado un
andamiaje frente a la puerta. Mientras lo trasladaban
desde el atracadero, Bean comprendió que la tela en que
se apoyaba era una red resistente para cargamento. Una
hamaca, pero con varillas que le impedían colapsarse con
él plegado en su interior.
Cuando terminó de atravesar la puerta, descansó
cómodamente dentro de la hamaca. Luego lo arriaron
como buenos marineros, y la ilusión de gravedad creció
tan suave y naturalmente como si hubiera bajado por una
escalera.
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