Page 281 - Sombras En Fuga - Orson Scott Card
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Sombras en fuga ‐ Orson Scott Card


                 Era una gravedad un poco mayor de aquella a la que

          estaba habituado. Tenía que respirar más profundamente


          y  con  más  frecuencia.  Pero  no  jadeaba.  Podía  lograrlo.

          Podía vivir así. Por un tiempo.


                 Cuando estuvo posado en el suelo, con la tela de la

          hamaca debajo, las aves descendieron, y comprendió que


          no eran aves. Eran los zánganos.


                 Revolotearon alrededor, se posaron. Entonces llegó

          Ender (el laboratorio no estaba lejos) y parecía feliz. Más


          feliz de la cuenta, en realidad. Su trabajo de laboratorio

          debía  andar  bien.  Bean  había  seguido  atentamente  sus


          investigaciones, pero Carlotta había instalado esta red, y

          Bean  descubrió  que  ella  había  bloqueado,  o  no  había

          creado, las puertas traseras y canales subrepticios que él


          usaba constantemente en la Heródoto. Ya no permitían

          que él los supervisara, aunque respetaran solemnemente

          todas sus decisiones expresas.


                 —Quieren comenzar de inmediato a hablar contigo


          —dijo Ender.


                 —Antes  de  que  te  mueras  —añadió  secamente

          Cincinnatus.


                 —Entonces  comenzaremos  de  inmediato  —repuso


          Bean.







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