Page 177 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 177

En  las  entradas  de  los  clubes  que  ya  comenzaban  a

            expulsar a los borrachos comatosos, los rehechos industriales

            trabajaban como matones. Se alzaban amenazadores sobre

            cascos, o pies inmensos, o garras de metal. Sus rostros eran
            brutales, defensivos. Los ojos se clavaban sobre los insultos

            de  los  caminantes.  Eran  capaces  de  aceptar  que  les

            escupieran  en  la  cara  con  tal  de  no  perder  su  trabajo.  Su

            miedo era comprensible; a la izquierda de Derkhan se abría

            un espacio cavernoso en un arco bajo la línea del terreno.

            Desde la penumbra llegaba el hedor de los excrementos y el

            aceite, el traqueteo mecánico y los gemidos humanos de los

            rehechos  que  morían  convertidos  en  guiñapos  famélicos,

            alcoholizados, pestilentes.

                Unos pocos y arcaicos constructos tambaleantes vagaban

            por las calles, esquivando con torpeza las rocas y el barro que

            les arrojaban los niños sin hogar. Las pintadas cubrían todas

            las  paredes.  Los  poemas  soeces  y  los  dibujos  obscenos
            competían  con  lemas  del  Renegado Rampante y  plegarias

            ansiosas:


                « ¡Llega Mediamisa!».

                « ¡Contra la lotería!».


                « ¡El Alquitrán y el Cancro son las piernas/de una amante

            que  la  ciudad  echa  de  menos/violada  como  está  por  las

            cadenas/ de los hijos de puta del Gobierno!».

                Las paredes de las iglesias no se salvaban. Los monjes

            verulinos limpiaban como podían, en nerviosos grupos, la

            pornografía que mancillaba su capilla.

                Había xenianos entre la multitud. Algunos eran acosados,

            en especial las pocas khepri. Otros reían y bromeaban y

            juramentaban  con  sus  vecinos.  En  una  esquina,  un  cacto


                                                           176
   172   173   174   175   176   177   178   179   180   181   182