Page 211 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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—Es que no entiendo por qué cono son tan... antagónicos

            —siguió.

                Lin  se  volvió  hacia  él  exasperada.  Le  hizo  detenerse

            bloqueándole el paso.


                Porque son xenianos, y pobres, y porque están asustados,
            cretino,  señaló  lentamente.  Un gordo hijo de puta llega

            enseñando dinero a Salpicaduras/ por el amor de Jabber,

            que no es precisamente el Paraíso, pero que es todo cuanto

            tienen, y comienza a intentar que se marchen por razones

            que no explica. Me parece que Charlie tiene toda la razón.

            En un lugar como este hace falta alguien que vigile por los

            suyos. Si yo fuera un garuda, le escucharía, fíjate lo que te

            digo.

                Isaac  comenzaba  a  calmarse,  e  incluso  parecía  algo

            avergonzado.

                —Vale, Lin, ya te he entendido. Debería haber explorado

            antes el terreno, haber hablado con alguien que conociera la

            zona, o...


                Sí, pero ya la has cagado. Ahora es demasiado tarde...

                —  Sí,  genial,  gracias  por  señalarlo  —bufó—.  ¡Mierda

            puta! La he cagado pero bien.


                Lin no dijo nada.

                No hablaron mucho mientras regresaban por Salpicaduras.

            Eran  vigilados  desde  las  gruesas  ventanas  y  las  puertas

            abiertas, en su camino por donde habían llegado.

                Mientras rehacían sus pasos sobre el pozo hediondo de

            deposiciones y podredumbre, Lin echó un vistazo a las torres

            desvencijadas. Divisó la azotea en la que habían estado.


                Estaban  siendo  seguidos  por  una  pequeña  bandada  de


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