Page 215 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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animales atrapados, como si les retara a proseguir con sus

            ruidos. Lo que, por supuesto, hicieron—. ¡Basta! —gritó de

            nuevo,  acercándose  a  la  primera  jaula.  La  bandada  de

            palomas en su interior comenzó a volar alocada de un lado a
            otro mientras Isaac las llevaba hacia las grandes ventanas.

            Dejó la caja encarada con el vidrio y fue a por otra, dentro de

            la  cual  una  vivida  serpiente  libélula  ondulaba  como  un

            crótalo. Esta la situó sobre la primera. Después tomó una

            jaula de gasa para mosquitos, y otra de abejas, y repitió la

            operación. Despertó a los ariscos murciélagos y aspis que

            dormitaban al sol y los llevó hacia la ventana que daba al

            Cancro.

                Transportó la jauría restante a aquel montón. Los animales

            podían ver las Costillas, que se curvaban crueles sobre la

            ciudad oriental. Isaac apiló todas las cajas con seres vivos en

            una  pirámide  frente  al  cristal.  Tenía  el  aspecto  de  un

            holocausto.

                Al fin terminó  su trabajo.  Predadores y presas

            revoloteaban  y  se  graznaban  los  unos  junto  a  los  otros,

            separados únicamente por madera y delgados barrotes.

                Isaac se coló como pudo por el angosto espacio frente a

            las jaulas y abrió la gran ventana. Era de batiente horizontal

            y  giraba  sobre  el  dintel,  de  metro  y  medio  de  altura.  Al

            abrirse al aire cálido, una imparable riada de sonidos urbanos

            llegó acompañada del calor nocturno.

                — ¡Y ahora me lavo las manos de todos vosotros! —gritó

            Isaac, que comenzaba a disfrutar.


                Miró a su alrededor y regresó a la mesa un instante, para
            volver con una larga vara que había empleado muchos años

            atrás para señalar en las pizarras. Lo usó ahora para tantear,



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