Page 257 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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                Isaac entró en la Universidad de Nueva Crobuzon con una

            mezcla  de  nostalgia  y  malestar.  Los  edificios  del  centro

            habían cambiado poco desde sus tiempos de profesor. Las

            diversas  facultades  y  departamentos  salpicaban  Prado  del

            Señor  con  una  arquitectura  grandiosa  que  ensombrecía  el

            resto de la zona.

                El  cuadrángulo  ante  el  enorme  y  vetusto  edificio  de  la

            Facultad  de  Ciencias  estaba  cubierto  por  árboles  en  flor.

            Isaac  recorrió  senderos  abiertos  por  generaciones  de

            estudiantes a través de una helada de pétalos rosas. Subió con

            premura los peldaños gastados y abrió las grandes puertas.

                Mostraba  la  identificación  de  la  facultad  que  había

            expirado siete años atrás, pero no tenía por qué preocuparse.

            El portero detrás de la mesa era Sedge, un anciano totalmente

            imbécil que llevaba en la universidad desde mucho antes de

            que  él  llegara,  y  que  al  parecer  no  la  abandonaría  jamás.

            Saludó a Isaac como siempre hacía en sus irregulares visitas,
            con  un  farfullo  incoherente  de  reconocimiento.  Isaac  le

            tendió la mano y le preguntó por la familia. Tenía razones

            para estar agradecido a aquel hombre, ante cuyos ojos había

            liberado  numerosas  y  caras  piezas  de  equipo  de

            experimentación.


                Subió  por  las  escaleras  tras  superar  a  los  grupos  de
            estudiantes que fumaban, discutían y escribían. A pesar de

            ser abrumadora la superioridad de varones y humanos, no

            faltaba el ocasional grupo defensivo de jóvenes xenianos, de

            mujeres, o de ambos. Algunos estudiantes conducían debates

            teóricos  a  un  volumen  ostentoso.  Otros  tomaban  escuetas

            notas  marginales  en  sus  libros  de  texto  y  chupaban  sus



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