Page 256 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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mañana tenía que hacer algo más.
No tiene sentido retrasarlo, pensó reluctante. Es posible
que pueda avanzar en lo de Yag y aprender un poco sobre
mi nuevo amigo... Lanzó un profundo suspiro y se remangó
la camisa. Después, se sentó frente a un espejo para un raro
y superficial acicalamiento. Se atusó inexperto el cabello y
buscó una camisa más limpia, rezumando resentimiento.
Garabateó una nota a David y Lublamai, y comprobó que
su ciempiés gigante estaba bien y que no podía escapar.
Después bajó las escaleras y, tras clavar su mensaje en la
puerta, salió a un día lleno de afiladas cuchillas de luz. Con
un suspiro, se dispuso a encontrar un taxi madrugador que lo
llevara a la universidad para visitar al mejor biólogo, filósofo
natural y biotaumaturgo que conocía: el odioso Montague
Vermishank.
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