Page 334 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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diagramas en papel milimetrado. No tenía mucha pinta de
estar a punto de marcharse, y se cansó de esperar.
Se acercó a la misma de metal y vidrio que ocupaba el
suelo y se acuclilló lentamente junto a la entrada de
información de la máquina de crisis, a la izquierda. El
circuito de maquinaria y tubos describía un círculo
zigzagueante por todo el lugar y culminó en la campana llena
de queso junto a su mano derecha.
Sostuvo en una mano un tubo de metal doblado cuyo
extremo estaba conectado a la caldera de su laboratorio, al
otro extremo de la estancia. Estaba nervioso, emocionado.
Lo más silenciosamente que pudo, conectó el tubo a la
entrada de potencia de la máquina de crisis. Liberó su presa
y sintió el vapor llenando el motor. Se produjo un zumbido
siseante y un traqueteo. Se arrodilló y copió sus fórmulas
matemáticas con las teclas de entrada. Después introdujo
rápidamente cuatro tarjetas de programas en la unidad y
sintió las pequeñas ruedas girando y mordiendo, vio el polvo
alzarse al aumentar las vibraciones de la máquina.
Murmuró para sí y aguardó expectante.
Se sentía como si pudiera percibir el poder y el paso de los
datos a través de las sinapsis, de los varios nudos del motor
desmembrado. Sentía como si el vapor recorriera sus propias
venas y convirtiera su corazón en un pistón martilleante.
Encendió tres grandes interruptores en la unidad y oyó cómo
todo el sistema se calentaba.
El aire zumbaba.
Durante eternos segundos no pasó nada. Entonces, en la
sucia campana, el trozo de queso comenzó a temblar.
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