Page 409 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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una lámpara de aceite.
Dos de los oficiales desaparecieron en la sala secreta. Se
produjo un grito apagado y el sonido de repetidos golpes
martilleantes. Benjamin Flex apareció volando a través del
agujero con el cuerpo deshecho y su sangre salpicó las sucias
paredes en patrones radiales. Aterrizó sobre la cabeza y lanzó
un aullido; trató de escapar arrastrándose, gritando
incoherente. Otro oficial lo apresó, lo levantó de la camisa
con una fuerza aumentada por el vapor y lo arrojó contra la
pared.
Ben farfulló y trató de escupir, observando la impávida
carátula azul, las intrincadas gafas ahumadas, la máscara de
gas y el casco con pinchos, como el rostro de un insecto
demoníaco.
La voz que emergió del altavoz siseante era monótona,
pero clara.
—Benjamin Flex, le ruego me dé su consentimiento verbal
o escrito para acompañarme a mí y a otros oficiales de la
milicia de Nueva Crobuzon a un lugar de nuestra elección,
con el propósito de realizar una entrevista y obtener
información. —El soldado aplastó a Ben contra la pared con
rudeza, y este perdió el aliento con un ladrido ininteligible—
. Tomo constancia de su consentimiento en presencia de dos
testigos —respondió el oficial—. ¿Bien?
Dos de los soldados tras el oficial asintieron al unísono.
—Bien.
El oficial golpeó a Ben con un fuerte revés que lo aturdió
e hizo estallar sus labios. Su mirada vaciló atontada mientras
se abría una nueva hemorragia. El enorme hombre blindado
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