Page 432 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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le hacía sentirse incómodo».
Lentamente con cuidado, nervioso, Ben alzó las manos de
Umma Balsum hacia ella. Derkhan sintió un nudo en la
garganta al ver a Ben llorando. Las lágrimas caían por su
rostro sin provocar sonido alguno. Se mordió un labio.
— ¿Qué es ese sonido, Dee? —preguntó Ben.
— Es el motor de la máquina de comunicación. Tiene que
permanecer en marcha —dijo.
Umma Balsum asintió.
Sus manos tocaron las de Derkhan, que tembló ante el
contacto. Sintió cómo Ben aferraba su mano libre y se
arrodilló junto a ella.
—Puedo sentirte —sonrió Ben—. Eres medio invisible,
como un fantasma... pero puedo sentirte. —Dejó de sonreír
y bregó con las palabras—. Dee, yo... van a matarme. Oh,
Jabber... —exhaló—. Tengo miedo. Sé que esta... escoria va
a usar el dolor... —Sus hombros se sacudían arriba y abajo al
perder el control de los sollozos. Guardó silencio un instante,
mirando al suelo, llorando silencioso y aterrado. Cuando alzó
la mirada, su voz era sólida.
— ¡Que les den por culo! Tenemos a esos hijos de puta
acojonados, Dee. ¡Tienes que investigar! Quedas nombrada
editora del Renegado Rampante... —sonrió levemente—.
Escucha. Ve a Mafatón. Solo la he visto dos veces, en cafés
de por allí, pero creo que es donde vive el contacto. Nos
reuníamos tarde, y dudo que quisiera volver a casa sola
cruzando toda la ciudad a esas horas, de modo que supongo
que andará por ahí. Se llama Magesta Barbile. No me ha
dicho mucho, solo que el gobierno canceló y vendió a un jefe
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