Page 427 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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hexagonal en el lateral de la máquina. Situó la caja en el
extremo de la mesa más cercano a Derkhan, y conectó el
motor a una batería química.
— Bien —dio Umma Balsum, frotándose ausente la
barbilla, aún ensangrentada—. Ahora tienes que ponerlo en
marcha girando la manivela. Una vez la batería empiece a
funcionar, mantenía vigilada. Si comienza a agotarse, dale
otra vez a la manivela. Si dejas que la corriente flaquee
perderemos la conexión, y sin una despedida cuidadosa tu
compañero se arriesga a perder la mente y, lo que es peor, yo
también. Así que vigila bien... Además, si trabamos contacto
dile que no se mueva o me quedaré sin cable —añadió dando
un tirón al cable que conectaba el casco a la máquina—.
¿Entendido? —Derkhan asintió—. Muy bien. Dame eso que
escribió. Voy a meterme en el personaje, a tratar de entrar en
armonía. Comienza a dar vueltas, y no pares hasta que la
batería se ponga en marcha.
Umma Balsum se incorporó, cogió su silla y la apartó
contra la pared con un jadeo. Después se giró y se puso en el
centro del espacio relativamente abierto. Se concentró antes
de sacar un cronómetro del bolsillo, apretar el botón que lo
ponía en marcha y asentir a Derkhan...
Derkhan comenzó a dar vueltas a la manivela, que por
suerte era muy suave. Sintió cómo los engranajes lubricados
de la caja comenzaban a conectarse y a encajar; una tensión
calculada mordía su brazo y alimentaba los esotéricos
mecanismos. Umma Balsum había dejado el cronómetro
sobre la mesa y sostenía el RR en la mano derecha, leyendo
las palabras de Benjamin con un susurro inaudible,
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