Page 430 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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—Ben, escúchame. —Derkhan comprendió que tenía que
calmarlo—. Deja de moverte. Me estás viendo a través de
una comunicadora que está en armonía contigo. Se ha
cerrado en un estado de recipiente totalmente pasivo, de
modo que yo pueda hablarte directamente. ¿Entiendes?
Umma Balsum, que era Ben, asintió. Dejó de moverse y
volvió a caer de rodillas.
— ¿Dónde estás? —preguntó.
— En la Ciénaga Brock, cerca de la Aduja. Ben, no
tenemos mucho tiempo. ¿Dónde estás? ¿Qué ha pasado? ¿Te
han... te han hecho... daño? —Derkhan exhaló trémula,
vibrando por la tensión y la desesperación.
A tres kilómetros de distancia, Ben negaba desdichado;
Derkhan lo veía frente a ella.
—Aún no —susurró—. Me han dejado solo... de
momento.
— ¿Cómo sabían dónde estabas? —volvió a sisear
Derkhan. —Por Jabber, Dee, siempre lo han sabido, ¿no?
Antes tuve aquí delante al mismísimo Rudgutter, y... y se reía
de mí. Me dijo que siempre había sabido dónde estaba el RR,
solo que no se había molestado en atacarnos.
—Fue por la huelga... —dijo Derkhan con tristeza—.
Decidieron que habíamos ido demasiado lejos...
—No.
Derkhan alzó la vista. La voz de Ben, o la aproximación
que emergía por la boca de Umma Balsum, era dura y clara.
Los ojos que la contemplaban eran firmes, urgentes.
— No, Dee, no ha sido la huelga. Mierda, ojala tuviéramos
el impacto suficiente en la huelga como para que les
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