Page 439 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 439
Nuestra información está bastante actualizada —siguió
Rudgutter con tétrico humor—. Hablé con el doctor
Kapnellior antes de reunirme con vosotros. Es nuestro
«experto» residente respecto a la Tejedora... una especie de
contradicción. Solo significa que prácticamente no sabe nada
sobre ellas, al contrario que nosotros, que no sabemos
absolutamente nada. Me ha asegurado que las tijeras siguen
siendo su objeto más codiciado. —Tras un momento, volvió
a hablar—. Hablaré yo. Ya lo he hecho con anterioridad. —
No estaba seguro de si aquello era una ventaja o un
inconveniente.
El pasillo terminaba en una gruesa puerta de roble
reforzado con hierro. El hombre a la cabeza de la unidad de
la milicia deslizó una enorme llave en la cerradura y la giró
suavemente. Empujó la puerta con todas sus fuerzas ante el
gran peso y entró en la sala oscura que había al otro lado.
Estaba bien entrenado. Su disciplina era acero puro. Después
de todo, tenía que estar muerto de miedo.
El resto de los oficiales lo siguió delante de Rescue y
Stem-Fulcher, y por fin de Bentham Rudgutter, que cerró la
puerta tras ellos.
Cuando se detuvieron en la habitación, todos sintieron un
momento de dislocación, una voluta de inquietud que
perforaba su piel como una inercia prácticamente física.
Largas hebras, invisibles filamentos de éter retorcido y
emociones, se coagulaban en intrincados patrones alrededor
de la sala, se pegaban a los intrusos, y los envolvían.
Rudgutter tiritó. Por el rabillo del ojo alcanzó a divisar
briznas que se plegaban en la inexistencia al mirarlas
438

