Page 443 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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abdomen con forma de lágrima, que colgaba hacia abajo
desde el cuello-cadera, una fruta densa y bulbosa de más de
dos metros de largo y uno y medio de ancho. Era
absolutamente liso y suave, y su quitina irradiaba una negra
iridiscencia.
La cabeza de la criatura tenía el tamaño del pecho de un
hombre. Quedaba suspendida del frente del abdomen, a un
tercio del camino hasta su coronación. La gruesa curva del
cuerpo se alzaba amenazadora como unos inmensos hombros
envueltos en gasa negra.
La cabeza giró lentamente para observar a los visitantes.
La zona superior era suave y pelada, como un cráneo
humano pintado de negro. Mostraba múltiples ojos de color
sangre: dos orbes principales, grandes como la cabeza de un
recién nacido, descansaban en cuencas hundidas a ambos
lados; entre ellos había un tercero mucho menor; sobre este
dos más; sobre ellos otros tres. Una intrincada y precisa
constelación de destellos de oscuro escarlata. Una batería sin
párpados.
Las complejas fauces de la Tejedora se separaron,
flexionando la quijada interior, que estaba entre una
mandíbula y un cepo de marfil negro. El esófago rezumante
se flexionó y vibró en lo más profundo.
Las patas, delgadas y descarnadas como los tobillos
humanos, brotaban de la estrecha banda de carne segmentada
que unía la cabeza con el abdomen. La Tejedora caminaba
sobre las cuatro patas traseras, que se alzaban hacia arriba y
hacia fuera en un ángulo de cuarenta y cinco grados,
doblándose casi medio metro por encima de la cabeza
grotesca del monstruo, sobre el punto más alto del abdomen.
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