Page 448 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Rudgutter, las Tejedoras habían evolucionado desde
predadores prácticamente sin mente hasta convertirse en
estetas de asombroso poder intelectual y
materiotaumatúrgico, en mentes alienígenas de inteligencia
superlativa que ya no empleaban sus redes para capturar
presas, sino que estaban sintonizadas con ellas como objetos
bellos que podían desenredarse del tejido de la misma
realidad. Sus tejedoras abdominales se habían convertido en
glándulas extradimensionales especializadas que tejían
patrones en el mundo. Un mundo que, para ellas, era una
telaraña.
Las viejas historias contaban cómo las Tejedoras se
mataban mutuamente por desacuerdos estéticos, como por
ejemplo si era más hermoso destruir a un ejército de mil
hombres o dejarlo en paz, o si era adecuado o no agitar un
diente de león. Para ellas, pensar era pensar de forma
estética. Actuar —Tejer— era crear patrones más hermosos.
No ingerían comida física: parecían subsistir con la
apreciación de la belleza.
Una belleza que los humanos, y los demás moradores del
plano mundano, eran incapaces de reconocer.
Rudgutter rezaba fervientemente para que la Tejedora no
decidiese que la aniquilación de Rescue era una bonita
adición al patrón del éter.
Tras tensos segundos, la araña se retiró, aún con la mano
y los dedos extendidos. Rudgutter exhaló aliviado, y oyó a
sus colegas y a la milicia hacer lo mismo.
...CINCO... —susurró.
—Cinco —asintió Rudgutter con tono neutro. Rescue
esperó un poco antes de asentir.
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