Page 446 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Fulcher. Los tres pugnaban por seguir la poesía onírica que
era la lengua de la Tejedora. Una cosa les había quedado
clara.
— ¿Cinco? —susurró Rescue, mirando a Rudgutter y
Stem-Fulcher—. Motley solo compró cuatro polillas...
...cinco dígitos de una mano para interferir para arrancar
el tejido global de bobinas de los urbanos cinco insectos
cortan aire cuatro nobles delicada forma anillados con
ornamento reluciente un pulgar enano el redrojo el arruinado
potenciando sus hermanos imperiosos dedos cinco una
mano...
Los guardias de la milicia se prepararon cuando la
Tejedora se aproximó con su lento bailete hasta Rescue.
Extendió los dedos de una mano que sostuvo frente al rostro
del ministro, acercándose cada vez más. El aire alrededor de
los humanos se espesó ante el avance de la Tejedora.
Rudgutter combatió el impulso de limpiarse la cara, de retirar
la seda pegajosa e invisible. Rescue fijó su mandíbula. Los
soldados murmuraban con terrible impotencia. Comprendían
su absoluta inutilidad.
Rudgutter observaba inquieto aquel drama. La penúltima
vez que había hablado con la Tejedora, el monstruo había
ilustrado una idea, una figura retórica de alguna clase,
acercándose al capitán de la milicia junto al alcalde,
levantándolo en el aire y descuartizándolo lentamente,
perforando con una garra extendida la armadura desde el
abdomen hasta el cuello, extrayendo un hueso humeante tras
otro. El hombre había gritado sin parar mientras la Tejedora
lo destripaba, su voz gemebunda resonando en la cabeza de
Rudgutter mientras la criatura se explicaba con acertijos
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