Page 453 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 453
Apartadas en esquinas más o menos oscuras del Cuervo,
las bolsas de penuria y arquitectura malsana eran
juiciosamente ignoradas.
Hogar del Esputo, al sureste, quedaba bisecado desde
arriba por el tren elevado que conectaba la torre de la milicia
en la Ciénaga Brock con la estación de Perdido. Era parte de
la misma zona bulliciosa de Shek, una cuña de tiendas y
casas menores construidas en piedra y remendadas con
ladrillo. Hogar de Esputo albergaba una industria
crepuscular: la reconstrucción. Allá donde el barrio se
encontraba con el río, las fábricas de castigo subterráneas
emitían alaridos agónicos y gañidos rápidamente sofocados.
Pero, por el bien de la imagen pública, Hogar de Esputo era
capaz de ignorar esa economía oculta con la más leve señal
de desagrado.
Se trataba de un lugar atareado. Los peregrinos acudían
allí para visitar el templo Palgolak en el límite norte de la
Ciénaga Brock. Durante años, Hogar de Esputo había sido
refugio de Iglesias disidentes y sociedades secretas. Sus
muros se mantenían unidos por la pasta de un millar de
carteles mohosos que anunciaban debates y discusiones
teológicas. Los monjes y monjas de peculiares sectas
contemplativas recorrían las calles con prisa, evitando mirar
a los demás. Los derviches y hierofantes discutían en las
esquinas.
Encajado de forma ostentosa entre Hogar de Esputo y el
Cuervo se encontraba el secreto peor guardado de la ciudad.
Una sucia mancha culpable. Una pequeña región, según los
términos de la cuidad. Unas pocas calles donde las viejas
casas, angostas y cercanas, podían unirse fácilmente con
452

