Page 535 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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agónico, sintió la sangre caliente bombeando por su rostro.
Un instante después percibió el eco del grito de Lemuel.
A través de ojos borrosos por la confusión y la sangre, vio
la estancia parpadear a su alrededor mientras la Tejedora
caminaba sobre los planos interconectados. Apareció junto a
todos los soldados por turno, moviendo uno de sus brazos
afilados a demasiada velocidad como para percibirlo. Al
tocar a cada uno de los hombres, estos gritaban como si un
extraño virus de angustia pareciera restallar por el taller con
la velocidad de un látigo.
La araña se detuvo en el centro de la estancia. Tenía los
codos bloqueados, de modo que los cautivos no podían
moverse. Con los antebrazos dejó caer al suelo varios cuajos
sanguinolentos. Isaac alzó la cabeza y miró a su alrededor,
tratando de ver a través del intolerable dolor bajo sus sienes.
Todos los presentes gritaban con los dientes apretados,
llevándose las manos a la cabeza, intentando sin éxito
detener los manantiales de sangre con los dedos. Isaac volvió
a bajar la mirada.
La Tejedora estaba esparciendo un puñado de orejas
ensangrentadas sobre el suelo.
Bajo su mano, de movimientos suaves, la sangre se
derramaba sobre el polvo, formando un barro sucio y
resbaladizo. Los trozos de carne recién cortada cayeron
describiendo la forma perfecta de un par de tijeras.
La araña, imposiblemente cargada de figuras que se
sacudían, alzó la mirada moviéndose como si no le costara
esfuerzo alguno.
...ferviente y amable...
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