Page 533 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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clama añora amigos plumas ciencia justicia oro...
La voz de la Tejedora tiritaba con canturreante deleite. Sus
piernas se movieron de repente con terrorífica velocidad,
trazando una intrincada senda a través de la estancia,
horadando el espacio.
Los soldados junto a Lemuel dejaron caer sus porras y
corrieron para apartarse de su camino. Lemuel elevó la vista
hacia la masa arácnida de ojos hundidos. Alzó las manos y
trató de gritar de miedo.
La Tejedora aguardó un instante ante él, antes de desviar
la vista hacia la plataforma. Se incorporó imperceptible y, al
instante, incomprensiblemente, apareció en el altillo, junto a
Isaac y Yagharek. Los dos observaron horrorizados su forma
vasta y monstruosa. Las patas terminadas en garfios
avanzaban hacia ellos. Estaban inmovilizados. Yagharek
trató de retirarse, pero la Tejedora era demasiado rápida.
...salvaje e impenetrable...
cantó, aferró al garuda con un movimiento repentino, y lo
barrió con el brazo humano, desde el que el hombre pájaro
gritaba y se retorcía como un niño aterrado.
...negro y rojizo...
seguía. Brincaba con la elegancia de un bailarín sobre las
puntas de sus patas, moviéndose de lado a través de
dimensiones retorcidas para aparecer de nuevo frente a la
forma acobardada de Lemuel. Lo recogió y lo cargó colgante
junto a Yagharek.
La milicia dio un paso atrás, perpleja y espantada. La voz
del alcalde Rudgutter sonó de nuevo desde el exterior, pero
nadie atendió.
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