Page 530 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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la fuente. Por desgracia... —eligió sus palabras con
cuidado—. Por desgracia, este es un momento bastante
inoportuno. ¿Podría persuadirte para que investigaras este
lugar, que de hecho es el punto de nacimiento del problema,
dentro de un rato?
Stem-Fulcher lo observaba. Su expresión era tensa.
Escuchaba con atención las respuestas del alcalde.
Por un instante, todos los sonidos a su alrededor cesaron.
Los disparos y gritos del almacén murieron
momentáneamente. No hubo descargas ni disparos de las
armas de la milicia. Stem-Fulcher estaba boquiabierta, como
si se dispusiera a hablar, mas no dijo nada. La Tejedora
guardó silencio.
Entonces se produjo un susurro dentro del cráneo de
Rudgutter, que jadeó consternado antes de dejar caer la
mandíbula con absoluta turbación. No sabía cómo, pero
estaba escuchando el extraordinario sonido de la Tejedora
avanzando, desde varias dimensiones simultáneas, hacia el
almacén.
Los oficiales cayeron sobre Lemuel con despiadada
precisión. Pasaron por encima del cadáver de Vermishank y
alzaron triunfantes los escudos frente a ellos.
Arriba, Isaac y Yagharek se habían quedado sin munición
química. El primero bramaba, lanzando sillas, baldas de
madera y toda clase de objetos a la milicia, que los
reflectaban con facilidad.
Derkhan estaba tan inmóvil como Lublamai, que yacía
tumbado sobre su camastro, en la esquina del espacio de
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