Page 548 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Había miedo en el aire, un nerviosismo al invocar ciertos
nombres. Lin e Isaac, los desaparecidos. Hablar de ellos era
admitir que algo podía ir mal, que podían no estar
Simplemente atareados, que su silencio, su ausencia de los
lugares habituales, era siniestra.
Las pesadillas desbordaban la membrana del sueño y se
derramaban sobre la vida cotidiana, acosando el reino del sol,
secando las conversaciones en las gargantas y alejando a los
amigos.
Isaac despertó en manos de los recuerdos. Estaba
rememorando su extraordinaria huida de la noche anterior.
Sus ojos vacilaron, pero permanecieron cerrados.
Contuvo el aliento.
Poco a poco, recordó. Imágenes imposibles lo asaltaron.
Hebras de seda del grosor de una vida. Seres vivientes
arrastrándose insidiosos por alambres interconectados. Tras
un hermoso palimpsesto de gasa de color, una vasta,
intemporal, infinita masa de ausencia...
Aterrado, abrió los ojos.
La telaraña había desaparecido.
Miró lentamente a su alrededor. Estaba en una caverna de
ladrillo, fría y húmeda, rezumante en la oscuridad.
— ¿Estás despierto, Isaac? — Era la voz de Derkhan.
Se incorporó sobre los codos. Gimió. Le dolía todo el
cuerpo, de mil maneras distintas. Se sentía apaleado y
destrozado. Derkhan estaba sentada cerca de él, sobre una
repisa de ladrillo. Le sonreía sin humor alguno. Era un rictus
de terror.
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