Page 590 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Todos los ojos estaban inmóviles, clavados en Rescue, que
lentamente se desenrolló la bufanda.
Cuando la última capa de algodón cayó de su cuerpo, una
forma oscura se agitó debajo.
Algo se enroscó con fuerza alrededor de su carne.
Aferrada a su cuello estaba lo que parecía una mano
derecha humana. La piel era de un púrpura lívido. En la
muñeca, la carne de aquella cosa se transformaba
rápidamente en una cola serpentina de treinta centímetros. El
tentáculo estaba enroscado alrededor del cuello, con la punta
embebida bajo la piel, palpitando húmeda.
Los dedos de la mano se movieron ligeramente,
escarbando en la carne.
Tras un momento, el resto de las figuras se desembarazó
de sus coberturas. La khepri se desabotonó los pantalones
amplios, la anciana su blusa pasada de moda. Todos se
quitaron alguna prenda para revelar una mano enroscando su
cola de serpiente bajo la piel, los dedos moviéndose
suavemente sobre los nervios, como sobre las teclas de un
piano. Allí se aferraba al interior del muslo, allá a la cadera,
allá al escroto. Incluso el perro bregó con su faja hasta que el
niño lo ayudó, desabotonando aquella prenda absurda para
revelar otro tumor similar adosado a la carne peluda.
Había cinco manos derechas y cinco izquierdas, sus colas
enroscándose y desenroscándose, su piel moteada, gruesa.
Humanos, xenianos y animales se acercaron, formando un
círculo cerrado.
A una señal de Rescue, las gruesas colas emergieron de la
carne de sus anfitriones con un sonido viscoso. Cada uno de
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