Page 595 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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El viaje desde la cabaña junto a las vías hasta los
vertederos del Meandro Griss fue corto, furtivo. Isaac,
Derkhan, Lemuel y Yagharek vagaban al parecer al azar a
través de un mapa paralelo de la ciudad, abriéndose paso por
callejuelas recónditas. Se encogieron inquietos al sentir las
asfixiantes pesadillas descender sobre la ciudad.
A las diez menos cuarto estaban en el exterior del
vertedero número dos.
Los basureros del Meandro Griss se encontraban
salpicados de restos de fábricas desiertas. Aquí y allá había
alguna todavía en funcionamiento, a la mitad o a un cuarto
de su capacidad, escupiendo humos nocivos de día y
sucumbiendo lentamente a la podredumbre ambiental por la
noche. Las factorías quedaban asediadas por los montones de
basura.
El vertedero dos estaba rodeado por un alambre de espinos
poco convincente, raído por el óxido, roto y desgarrado. Se
encontraba en el mismo meandro, rodeado en tres de sus
lados por el sinuoso Alquitrán. Tenía el tamaño de un
pequeño parque, aunque infinitamente más salvaje. No era
un paisaje urbano creado por el designio o el azar, sino una
aglutinación de restos abandonados que se habían
desmoronado y asentado hasta crear caprichosas
formaciones de óxido, basura, metal, escombro y ropa raída,
fragmentos de espejo y porcelana, arcos de ruedas partidas,
la energía residual de motores y máquinas medio rotas.
Los cuatro renegados atravesaron la valla con facilidad.
Precavidos, recorrieron las sendas talladas por los basureros.
Los carros habían horadado caminos en la delgada capa que
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