Page 654 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Aquella  era  la  única  característica  orgánica  que

            conservaban. Sobresaliendo de los extremos de los inmóviles

            rasgos  metálicos,  frente  a  los  ojos  humanos,  se  habían

            instalado espejos a imitación del cabello.

                El cuerpo estaba girado ciento ochenta grados respecto a

            la cabeza real, con los brazos-pistola, las piernas y el pecho

            mirando hacia el otro lado; la carátula metálica completaba

            la  ilusión  desde  el  frente.  Los  rehechos  mantenían  sus

            cuerpos encarados en el mismo sentido que sus compañeros

            normales.  Caminaban  por  los  pasillos  y  entraban  en  los
            elevadores  moviendo  los  brazos  y  las  piernas  en  una

            convincente  analogía  autómata  del  andar  humano.  Stem-

            Fulcher  se  retrasó  unos  pasos  a  propósito  y  observó  sus

            rostros  humanos  mirando  a  un  lado  y  a  otro,  las  bocas

            torcidas por la concentración, mientras escudriñaban lo que

            tenían delante por medio de sus espejos.

                Vio a otros. Sus reconstrucciones eran más sencillas, más

            económicas,  aunque  con  el  mismo  propósito.  Les  habían

            girado la cabeza en un semicírculo hasta encararlas con sus

            propias  espaldas,  sobre  un  cuello  retorcido  y  de  aspecto

            dolorido. Miraban por los espejos de sus cascos. El cuerpo
            se  desenvolvía  a  la  perfección,  sin  titubeos,  andando  y

            manipulando armas y armaduras con un movimiento apenas

            forzado. Había algo más inquietante en aquellos relajados

            desplazamientos orgánicos que en los ademanes sólidos y

            artificiales de sus camaradas más modificados.


                Stem-Fulcher  comprendió  que  estaba  observando  el
            resultado  de  meses  y  meses  de  continuo  adiestramiento,

            viviendo  todo  el  día  a  través  de  espejos.  Con  cuerpos

            invertidos como aquellos, se trataba de una estrategia vital.




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