Page 658 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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quien fuera para lo que fuera. Les inspiraban dudosas
virtudes.
Algunos realizaban servicios útiles: documentación,
cartografía, etc. La mayoría no eran más que saqueadores de
tumbas. Eran escoria que moría de forma violenta y que
lograba un cierto prestigio entre los impresionables gracias a
su indudable bravura y a sus notables logros ocasionales.
Isaac y Derkhan los valoraron sin entusiasmo.
—Estos —dijo Lemuel, señalándolos por orden— son
Shadrach, Pengefinchess y Tansell.
Los tres miraron a Isaac y a Derkhan con despiadada y
altanera arrogancia.
Shadrach y Tansell eran humanos. Pengefinchess,
vodyanoi. Sin duda, el primero de ellos era el hombre duro
del grupo. Grande y fuerte, vestía una variopinta colección
de armaduras, cuero endurecido y piezas martilladas de
hierro atadas a los hombros, por delante y por detrás. Estaba
cubierto por el fango de las alcantarillas. Seguía los ojos de
Isaac por todo su atuendo.
—Lemuel nos dijo que esperáramos problemas —dijo con
una curiosa voz melódica—. Venimos preparados para la
ocasión.
De su ceñidor colgaban una enorme pistola y un pesado
machete. La pistola estaba tallada de forma intrincada como
un monstruoso rostro astado del que el cañón era una boca
que vomitaba las balas. A la espalda llevaba atado un
mosquetón sobre un peto posterior. No lograría dar tres pasos
por la ciudad de ese modo sin que lo arrestaran. No era de
extrañar que hubieran venido por las cloacas.
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