Page 689 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 689
aglomeraciones de arquitectura humana y monolíticos
edificios de losas de piedra se extendían en grandes bloques
de color diverso. Algunos alcanzaban varias plantas de
altura.
Puentes goteantes de madera y cuerda se mecían entre
muchos de los pisos superiores, enlazando salas y edificios
en lados opuestos de las calles. En muchos de los patios y en
la cubierta de algunos edificios, unos muros bajos encerraban
jardines del desierto, con pequeñas zonas de hierbajos,
algunos cactos diminutos y arena ondulante.
Pequeñas bandadas de pájaros cautivos, que nunca habían
hallado las ventanas rotas al exterior, volaban bajas sobre las
casas, chillando hambrientas. Con una descarga de
adrenalina y nostalgia, Yagharek reconoció la llamada del
Cymek. Eran águilas de las dunas, advirtió, que anidaban en
uno o dos tejados.
Alzándose a su alrededor por todos lados, la cúpula
refractaba Nueva Crobuzon como un cielo sucio, tornando
las casas cercanas en una confusión de oscuridad y luz
reflejada. Todo el diorama bajo él era una aglomeración de
hombres cacto. Yagharek escudriñó lentamente, pero no
divisaba otras razas inteligentes.
Los sencillos puentes se balanceaban cuando los
moradores pasaban sobre ellos en todas direcciones. En los
jardines de arena vio cactos con grandes rastrillos y palas de
madera, esculpiendo cuidadosamente el sastrugi que imitaba
las dunas onduladas por el viento. Allí, en aquel espacio
atestado, encerrados por todas partes, no había corrientes que
labraran sus patrones, y el paisaje del desierto tenía que ser
tallado a mano.
688

