Page 727 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 727
reconocer los dedos de peltre y la masa oscura de un
constructo. Isaac dio orden a Shadrach de que se detuviera.
La máquina gesticulaba a Isaac de forma exagerada.
Señalaba hacia delante, hacia los dos compañeros que
aguardaban en el extremo del túnel visible, que se inclinaba
de repente y comenzaba a ascender.
Isaac indicó que Shadrach tendría que esperar. Después se
arrastró hacia delante con un paso casi inmóvil. Un miedo
glacial comenzaba a inundarlo, desde el estómago hacia el
resto de su cuerpo. Trató de calmar su respiración. Movió un
pie lentamente, avanzándolo poco a poco, hasta que sintió un
picor al emerger a un pozo levemente iluminado.
El túnel terminaba en un murete de ladrillo de metro y
medio de altura que lo rodeaba por tres lados. Una pared se
alzaba a su espalda, sobre la boca de la gruta. Isaac alzó la
mirada y vio el techo muy a lo alto. Un hedor pestilente
comenzaba a gotear hacia el agujero. Torció el gesto.
Estaba agazapado en un hoyo junto a la pared, un socavón
embebido en el suelo de cemento de una habitación. No
podía ver nada de la cámara por encima del murete o más
allá, pero sí oír débiles sonidos. Un ligero crujido, como el
del viento sacudiendo el papel. El más leve murmullo de
adhesión líquida, como unos dedos embadurnados de
pegamento juntándose y separándose.
Tragó saliva tres veces y murmuró para sí, dándose
ánimos, infundiéndose valor para seguir. Volvió la espalda a
los ladrillos ante él y la estancia que había al otro lado. Vio
a Shadrach, mirándolo a cuatro patas, con expresión
decidida. Observó por sus espejos; tiró levemente de la
tubería adosada a lo alto de su casco, que se perdía por el
726

