Page 836 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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A medio camino de los tejados escalonados, Isaac y sus
compañeros perturbaron a alguien.
Se produjo de pronto un escandaloso sonido, una voz
embriagada. Isaac y Derkhan buscaron a tientas sus pistolas,
en un movimiento nervioso. Era un borracho harapiento, que
se levantó con inhumana agilidad y desapareció a toda
velocidad pendiente abajo. Detrás de él revolotearon jirones
de ropa destrozada.
Después de eso, Isaac empezó a reparar en los habitantes
del tejado de la estación. Pequeñas fogatas chisporroteaban
en patios secretos, cuidadas por figuras oscuras y
hambrientas. Hombres que dormían acurrucados en las
esquinas, al pie de antiguas torres. Era una sociedad
alternativa, atenuada. Pequeñas tribus de vagabundos que
vivaqueaban. Una ecología por completo diferente.
Muy por encima de las cabezas de la gente de los tejados,
los hinchados aeróstatos recorrían pesados el cielo.
Depredadores ruidosos. Mugrientas motas de luz y oscuridad
que se movían de forma inquieta bajo el manto de la noche.
Para alivio de Isaac, la zona situada en lo alto de la colina
de tejados era llana y medía unos cinco metros cuadrados. Lo
bastante grande. Sacudió el arma para indicarle a Andrej que
se sentara, cosa que el anciano hizo, dejándose caer lenta y
precipitadamente en la esquina más lejana. Se acurrucó sobre
sí mismo y se abrazó las rodillas.
—Yag —dijo Isaac—. Vigílalo, amigo —Yagharek soltó
el extremo final del cable que había estado transportando y
montó guardia en el borde del pequeño espacio abierto,
mirando hacia abajo a lo largo del gradiente del masivo
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