Page 840 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
P. 840
las tarjetas de programación. Pero el puto cerebro del
Consejo lo expresa todo de manera matemática. Si ese hijo
de puta logra enlazarse con el motor de crisis, sus seguidores
dejarán de estar locos. Porque, ¿sabéis que lo llaman el
MecaDios? Bueno... pues si eso ocurre, tendrán razón.
Los tres guardaron silencio. Andrej movía los ojos de un
lado a otro, sin comprender una sola palabra.
Isaac trabajaba en silencio. Trataba de imaginarse la
ciudad sometida al Consejo de los Constructos. Pensó en él,
conectado al pequeño motor de crisis, construyendo más y
más motores de una escala cada vez mayor, conectándolos a
su propio tejido, alimentándolos con su propia potencia
taumatúrgica y elictroquímica y de vapor. Válvulas
monstruosas martilleando en las profundidades del
vertedero, doblando y sangrando el tejido de la realidad con
la facilidad de un pezón hilador de la Tejedora, al servicio de
la voluntad de una inteligencia vasta y fría, puro cálculo
consciente, caprichosa como un bebé.
Acarició la válvula circuito, la sacudió ligeramente y rezó
para que su mecanismo fuera sólido.
Isaac suspiró y extrajo el grueso haz de tarjetas de
programación que el Consejo había impreso. Cada una de
ellas estaba marcada con la tambaleante letra de máquina de
escribir del Consejo. Isaac levantó la mirada con aire burlón.
—Todavía no son las diez, ¿verdad? —dijo. Derkhan
sacudió la cabeza—. Aún no hay nada en el aire, ¿no te
parece? Las polillas no han salido todavía. Preparémonos
para cuando lo hagan.
839

