Page 841 - La estacion de la calle Perdido - China Mieville
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Bajó la vista y apretó los interruptores de dos de las
baterías químicas. Los reactivos de su interior se mezclaron.
El sonido de la efervescencia resultaba apenas audible; se
produjo un súbito coro de válvulas castañeteantes y
aumentos de tensión mientras la corriente empezaba a fluir.
La maquinaria del tejado cobró vida con un brusco
chasquido.
El motor de crisis empezó a zumbar.
—Solo está calculando —dijo Isaac nerviosamente
mientras Derkhan y Yagharek se volvían hacia él—. Todavía
no está procesando. Le estoy dando instrucciones.
Isaac empezó a alimentar cuidadosamente con las tarjetas
de programación los diferentes motores analíticos que tenía
frente a sí. La mayoría de ellas estaba destinada al propio
motor dé crisis, pero otras correspondían a los circuitos
subsidiarios de cálculo conectados a él por pequeños haces
de cable. Isaac examinaba cada tarjeta, la comparaba con sus
notas, garabateaba rápidos cálculos antes de introducirla en
cualquiera de las ranuras de entrada.
Los motores despedían un escándalo mientras sus finas
dentaduras de trinquetes se deslizaban sobre las tarjetas y
mordían las perforaciones cuidadosamente realizadas; las
instrucciones, las órdenes y la información se descargaban
en sus cerebros analógicos. Isaac procedía con lentitud,
aguardaba hasta sentir el clic que marcaba que el
procesamiento había tenido éxito antes de sacar la tarjeta e
introducir la siguiente.
Tomaba notas, mensajes incomprensibles garabateados
para sí mismo sobre trozos desgarrados de papel. Respiraba
con rapidez.
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